Santino, nuestro hermoso Santino. El es la combinación perfecta de los dos. No en lo físico, obvio. En eso es igual a Thiago. Me resigné hace tiempo a que alguno salga más parecido a mí. Pero no me puedo quejar. Santi tiene el pelo rubio, el único que todavía lo conserva de ese color. Los ojos verdes y el lunar, como era de esperarse. En su personalidad es una perfecta combinación. Es muy inteligente. Puede manejar una computadora a la perfección en dos minutos. Le encanta leer, siempre tiene un libro diferente en la mano ( Por supuesto, eso lo heredó del padre). También es muy dedicado en su trabajo. Es muy responsable, nunca deja una tarea por hacer. Pero, por el otro lado, es igual a mí. Por empezar, usa las mismas palabras que yo: Perno, Bujía, y todo el vocabulario que , no sé por qué razón, nadie entiende. Qué tan difícil es entender mi teoría contada como en un campeonato de box? O con reparaciones? Nunca lo entendí. Pero parece que Santi sí me entiende. Además de eso, tiene un gran sentido del humor. Igual que el mío, claro. Le encanta boxear, pero también juega al rugby.
Como ya dije antes, es muy parecido a mí. A diferencia del resto, no sacó la parte bondadosa de Thiago. No digo que sea malo ni nada, al contrario. Pero eso que tiene Thiago de compadecerse de todo el mundo, e intentar hacer que todos vivan felices, aunque sea a costa suya, no lo tiene Santino.
El es más retraído, pero tampoco tanto. Pero siempre está contento. Se ríe de todo, y hace reír a todos. Es el “payasito” de la casa.
Pero, también es uno de los más terribles. Mejor dicho: Es el más terrible. El siempre encuentra algo para hacer cuando se aburre. Y su actividad preferida, es molestar a sus hermanos. Y como son muchos, siempre tiene a alguien con quién aliarse. Pero él puede jugar con uno un rato, y minutos después hacerle una broma con otro de sus hermanos. Es así, nunca tiene fidelidad con uno solo.
Le encanta en especial molestar a Mora. Sobre Todo porque ella es la que le contesta, y lo corre por toda la casa. A Mariana también la hace enojar, pero ella solo grita para que alguien lo rete. En cambio, Mora se enoja muy rápido, y enseguida busca pegarle. Y a él le encanta hacerla enojar. Pero también es con la que mejor se llevan. No puedo contar la cantidad de veces que ellos dos molestaron a sus hermanos. Una vez, siguieron a Bruno hasta un bar, en dónde lo vieron sentarse con una chica. Y, como hacía mucho que lo querían molestar, Mora entró en el bar, llorando, dicíendole a Bruno que él la había dejado por ella, que era un idiota, y cosas así. La pobre chica se terminó yendo del bar, y nunca más llamó a Bruno. Y él, que no es para nada agresivo, casi les deja un ojo morado a sus hermanos. Los quiso matar. Y ellos no paraban de reír.
Santino es el que molesta a todos, pero nunca nadie lo puede molestar a él. Y no porque no lo intenten, porque varias veces lo probaron. Es porque Santino nunca cae en sus juegos. Siempre les arruina las jodas, porque las descubre, o se ríe y nunca se enoja. Así que sus hermanos terminan enojados ellos, mientras que Santi se ríe de ellos.
Pero a la vez, es muy maduro cuando se lo propone. Si tiene que hacer algo, lo hace. Y lo hace a la perfección. No puede dejar algo sin terminar, y mucho menos mal hecho. Utiliza todo tipo de programas en su computadora, y se preocupa mucho por el medio ambiente.
Su mejor amiga es Isabella. Aunque ella es un año menor, se llevan muy bien. Juntos son “El dúo del demonio”según los apodó Tina. Es que, cuando ellos están juntos, nadie se salva.
Santino enloquece a todos en casa, pero todos piensan lo mismo: Si no estaría él, de qué nos reiríamos?
martes, 30 de junio de 2015
domingo, 28 de junio de 2015
Memorias: Parte III
Ahora vamos con mi nena más chica: Nuestra hermosa Dora. Dora es la princesa de la casa. y como tal, se comporta como una princesa. Es la nena más dulce que yo vi en mi vida.
Un día, nos despertamos con ganas de tener una nena. Y poco tiempo después, nos enteramos de que estaba embarazada. Por supuesto, yo ya sabía que era una nena. Nunca fallé en eso.
Está claro que su nombre lo lleva en honor a mi abuela Dora, que aunque la conocí algo tarde, fue mi única abuela. Dora murió cuando yo estaba embarazada de 4 meses. Fue muy duro, y por eso Thiago no se negó cuando le dije que quería ponerle su nombre a nuestra hija. Y luego, cuando la sostuve en brazos por primera vez, supe que iba a ser nuestra pequeña princesa. Dora era una bebé muy tranquila.
Y luego fue creciendo, y hoy con seis años, es dulce, cariñosa, amigable, ingenua y tranquila. Lo que más nos sorprendió era que, cuando era chica, lloraba cada vez que alguno de sus hermanos lloraba. Y ahora, también los consuela. Fue la única que no tuvo celos cuando nació su hermano más chico. Es más, ella adora a Urbino y lo defiende siempre. También es la que habla con Mora, cuando ella se pone mal, trata de consolarla. Y visita a Bruno muy seguido, aunque se pone muy mal. Ella cree firmemente que su hermano se va a despertar.
Dora es verdaderamente preciosa. Y no es solo porque sea su mamá (ya que no creo que exista alguna madre que crea que su hijo es feo), pero lo és. Todo el mundo lo dice. Tiene los ojos verdes de su papá, además de su característico lunar, muy presente en nuestra familia. Pero sus ojos transmiten enseguida una tranquilidad y transparencia que son únicas. También tiene el pelo castaño, hasta pareciera que tiene reflejos más claros, con ondas bastante marcadas. Según la gente, sacó mis labios. Pero tiene la nariz de poroto de su papá, eso es seguro. Es más chiquita que sus compañeras, otra cosa heredada de mí.
Y por supuesto, es la más apegada con su papá. Cada mañana, cuando se despierta, primero va a saludar a Thiago con un abrazo. Y Thiago la adora. Pero, su mamá es su mamá. Al menos ella dice eso. Y no es nada celosa con sus hermanos. Ella es la primera que los reta cuando se pelean entre ellos. Y nunca pelea con nadie. Pero todos la quieren, porque nunca molesta. Thiago la consiente bastante. Nunca le puede decir no. Y ella lo sabe
Dora es tal vez, la más sensible de la familia. Lloró dos días seguidos cuando el perro de su prima murió. Rama dice que la nena pasó mucho tiempo con él cuando estaba en la panza, y que por eso salió así. Y sabe dar consejos mucho mejores que algunos de una persona mayor. Siempre piensa en los demás, y muchas veces logra hacer sentir mejor a alguien. Ella tiene un poder especial, que es que puede ver los estados de ánimo de las personas.
Y Dora es muy creativa. Le encanta leer cuentos, y en especial que le lean. Y se inventa toda clase de historias: De castillos, princesas, príncipes, cuentos de hadas, heroínas que salvan al mundo, y de aventuras con fantasmas y dragones. Pero, como no sabe cómo escribirlas, ella narra sus historias.
Pero, también es muy ingenua y temerosa. Sus hermanos muchas veces le hacen creer cosas para asustarla. Aunque Dora nunca los moleste ni los pelee, ellos necesitan tener alguna diversión. Una vez, Juan Pedro y Santino se pusieron de acuerdo para hacerle creer a Dora que en la sala de juegos de la casa vivía una bruja que convertía a los chicos en ratones. Y por supuesto, lograron asustarla. Así que ninguna palabra de consuelo sirvió. Dora pasó una semana durmiendo en nuestro cuarto, porque tenía miedo, y dos semanas en volver a entrar en la sala de juegos. Otra vez, sus primos, los Nerditos, le dijeron que se tenía que conseguir un novio, porque sino sus amigas iban a dejar de jugar con ella. Pasaron los días, y de repente Dora vino preocupada porque no conseguía ningún novio. Thiago casi los mata. Pero les hizo llevar un buen susto, como venganza.
Una de las características de nuestra familia es que todos tienen un mejor amigo que es a la vez primo. En el caso de Dora, ella es muy unida con Maitena. Las chicas parecen haber sido cambiadas. Dora parece hija de Rama, y Maitena parece hija mía. Dora es muy dulce, sensible e ingenua, y Maitena es inquieta, peleadora, arisca y reservada. Pero es justamente eso lo que las une tanto, y las hace inseparables.
Para resumir, Dora es la más dulce de la familia. Es imposible enojarse con ella, además de que nunca hace nada. La pequeña princesa de la familia
sábado, 27 de junio de 2015
Memorias: Parte II
Hola de nuevo! Cómo están? Espero que les haya gustado la primera parte de la historia! Cómo les dije, no es algo normal como lo que hacemos siempre, pero me pareció una buena idea para contar éstos detalles! Este "diario" de Mar lo escribe mientras está en el hospital, y creo que es bueno para mostrar bien su punto de vista de lo que pasa!
Mil gracias por todoooo!!!!
Bueno, pero quiero pensar en otra cosa, además, no me gusta mucho escribir sobre mis desgracias. Mejor repaso las cosas buenas que tengo en la vida. Y son bastantes. Podría empezar contando algo sobre mis hijos, esas criaturas tan hermosas, que pueden hacerme perder la cabeza por completo. Empecemos por el más reciente: Mi pequeño Urbino
Cuando me enteré que estaba embarazada de él, me asusté mucho. Siete hijos? Cómo iba a hacer? Ahora, no me puedo imaginar mi vida sin alguno de ellos. Urbino llegó a nuestras vidas para hacernos perder la cabeza por completo a todos. Al principio no reaccionaron muy bien, pero nuestro Bini ( Como lo llamanos, puesto que Uri no nos gustó para nada) acapara las miradas de todos en la casa. Todos sus hermanos lo adoran, y, aunque apenas tiene pocos meses, yo creo que sabe que es el mimado.
Es un nene precioso. Su nombre causó muchos revuelos, pero decidimos ponerle así por Urbino Inchausti, abuelo de Cielo, y además tío de Thiago. Así que Urbino Bedoya Agüero, séptimo hijo, se convirtió en el rey de la casa. Hay veces en las que alguno de sus hermanos lo atiende cuando llora, provocando una ternura inmediata.
Urbino es el más “terrible” de todos sus hermanos. Llora bastante y es muy travieso. Pero yo creo que se va a convertir en el nene de mamá
Uno pensará, cómo se pueden manejar con siete hijos? Yo también lo pensaba antes. pero ahora me parece de lo más normal
Urubino, con casi un año, todavía no se interesa por caminar, gatear o dejar de depender de otra persona para moverse. le encanta la música. Cada vez que escucha una canción, se para a disfrutarla, y sonríe. En especial, le gusta que le canten.
Tiene una relación muy especial con sus hermanos, en especial con Bruno y Mora. Ellos siempre logran calmarlo y hacerlo reír. Y son los únicos a los que deja que le lean cuentos. Si no es la voz de alguno de ellos, no quiere escuchar.
Y como la mayoría de los varones de mi familia, Urbino es igual a Thiago. Tiene su característico lunar, los mismos ojos verdes, la misma nariz, y la misma sonrisa. pero todos dicen que tiene el carácter de su mamá. La verdad, es que no sé por qué creen eso.
Urbino es muy simpático, nunca tiene problemas en estar con nadie. Incluso con una fanática una vez, que nos saludó en la calle, y el pequeño le estiraba los brazos. Obviamente, me puse muy mal. Sentí que mi hijo no quería estar conmigo, pero Thiago se encargó de hacerme entender lo contrario.
Y como es obvio, el menor duerme muchas veces con nosotros. Bueno, por lo menos lo hacía, cuando yo estaba en casa. Nos pareció muy vacío dejarlo en una cuna la primera noche que pasó en casa, y desde ese momento está siempre con nosotros. Igual, no es el único. Muchas veces llegamos a ser seis personas durmiendo en esa cama. pero no me puedo negar cuando me miran con esos ojos llorosos, después de una pesadilla. Ahora que yo no estoy en casa, Urbino duerme todas las noches en mi cuarto, junto con Dora. A Thiago nunca le gustó dormir solo, y menos ahora.
Urbino es el único que no se da cuenta de lo que pasa. Y es obvio, porque todavía es un bebé. Aunque yo creo que él se da cuenta de que todos estamos mal, pero nos levanta el ánimo enseguida, con una de sus hermosas sonrisas. El es el único que no está triste, y llorando todo el día. Al menos, no por el estado de su hermano. Pero sí nota su ausencia. Ya no hay nadie que le lea cuentos, puesto que Mora, después del accidente, está muy distante y poco cariñosa- más de lo normal- . Y las canciones ya no son las mismas.
Pero por supuesto tiene a sus padrinos, Nico y Cielo, que se encargan de que el bebé no note tanto la tristeza de la casa. Por suerte están ellos.
Muchas veces, Urbino se queda conmigo en el hospital a la noche, lo que ayuda mucho a que no esté tan mal. Por lo menos, estoy cerca de mi hijo más chico, y mi hijo más grande. Una vez, Urbino señaló a Bruno, se reía, y comenzó a balbucear, tal vez queriendo hablar con Bruno. Y tal vez, Bruno entendió lo que dijo.
Mil gracias por todoooo!!!!
Bueno, pero quiero pensar en otra cosa, además, no me gusta mucho escribir sobre mis desgracias. Mejor repaso las cosas buenas que tengo en la vida. Y son bastantes. Podría empezar contando algo sobre mis hijos, esas criaturas tan hermosas, que pueden hacerme perder la cabeza por completo. Empecemos por el más reciente: Mi pequeño Urbino
Cuando me enteré que estaba embarazada de él, me asusté mucho. Siete hijos? Cómo iba a hacer? Ahora, no me puedo imaginar mi vida sin alguno de ellos. Urbino llegó a nuestras vidas para hacernos perder la cabeza por completo a todos. Al principio no reaccionaron muy bien, pero nuestro Bini ( Como lo llamanos, puesto que Uri no nos gustó para nada) acapara las miradas de todos en la casa. Todos sus hermanos lo adoran, y, aunque apenas tiene pocos meses, yo creo que sabe que es el mimado.
Es un nene precioso. Su nombre causó muchos revuelos, pero decidimos ponerle así por Urbino Inchausti, abuelo de Cielo, y además tío de Thiago. Así que Urbino Bedoya Agüero, séptimo hijo, se convirtió en el rey de la casa. Hay veces en las que alguno de sus hermanos lo atiende cuando llora, provocando una ternura inmediata.
Urbino es el más “terrible” de todos sus hermanos. Llora bastante y es muy travieso. Pero yo creo que se va a convertir en el nene de mamá
Uno pensará, cómo se pueden manejar con siete hijos? Yo también lo pensaba antes. pero ahora me parece de lo más normal
Urubino, con casi un año, todavía no se interesa por caminar, gatear o dejar de depender de otra persona para moverse. le encanta la música. Cada vez que escucha una canción, se para a disfrutarla, y sonríe. En especial, le gusta que le canten.
Tiene una relación muy especial con sus hermanos, en especial con Bruno y Mora. Ellos siempre logran calmarlo y hacerlo reír. Y son los únicos a los que deja que le lean cuentos. Si no es la voz de alguno de ellos, no quiere escuchar.
Y como la mayoría de los varones de mi familia, Urbino es igual a Thiago. Tiene su característico lunar, los mismos ojos verdes, la misma nariz, y la misma sonrisa. pero todos dicen que tiene el carácter de su mamá. La verdad, es que no sé por qué creen eso.
Urbino es muy simpático, nunca tiene problemas en estar con nadie. Incluso con una fanática una vez, que nos saludó en la calle, y el pequeño le estiraba los brazos. Obviamente, me puse muy mal. Sentí que mi hijo no quería estar conmigo, pero Thiago se encargó de hacerme entender lo contrario.
Y como es obvio, el menor duerme muchas veces con nosotros. Bueno, por lo menos lo hacía, cuando yo estaba en casa. Nos pareció muy vacío dejarlo en una cuna la primera noche que pasó en casa, y desde ese momento está siempre con nosotros. Igual, no es el único. Muchas veces llegamos a ser seis personas durmiendo en esa cama. pero no me puedo negar cuando me miran con esos ojos llorosos, después de una pesadilla. Ahora que yo no estoy en casa, Urbino duerme todas las noches en mi cuarto, junto con Dora. A Thiago nunca le gustó dormir solo, y menos ahora.
Urbino es el único que no se da cuenta de lo que pasa. Y es obvio, porque todavía es un bebé. Aunque yo creo que él se da cuenta de que todos estamos mal, pero nos levanta el ánimo enseguida, con una de sus hermosas sonrisas. El es el único que no está triste, y llorando todo el día. Al menos, no por el estado de su hermano. Pero sí nota su ausencia. Ya no hay nadie que le lea cuentos, puesto que Mora, después del accidente, está muy distante y poco cariñosa- más de lo normal- . Y las canciones ya no son las mismas.
Pero por supuesto tiene a sus padrinos, Nico y Cielo, que se encargan de que el bebé no note tanto la tristeza de la casa. Por suerte están ellos.
Muchas veces, Urbino se queda conmigo en el hospital a la noche, lo que ayuda mucho a que no esté tan mal. Por lo menos, estoy cerca de mi hijo más chico, y mi hijo más grande. Una vez, Urbino señaló a Bruno, se reía, y comenzó a balbucear, tal vez queriendo hablar con Bruno. Y tal vez, Bruno entendió lo que dijo.
viernes, 26 de junio de 2015
Memorias: Parte I
Hola!! Hoy por fín, empezamos con ésta nueva historia! Estoy muy contenta y agradecida con ustedes por tanto!! Espero que les guste mucho! Y sé que al principio puede confundir un poco, pero quiero que saquen sus propias conclusiones!Esto va a ser algo diferente a lo que venimos haciendo. Mil gracias!!!
La verdad es que no sé cómo empezar ésto. Ni siquiera sé porqué lo hago. Creo que es para distraer mis pensamientos. Cielo me dijo que hacerlo me iba a ayudar a desahogarme, a relajarme y a pensar con más claridad. Thiago la apoyó. Yo creo que lo que en realidad querían que dejara de llorar un poco. Pero bueno, acá va:
Mi nombre es Marianella Tallarico Rinaldi. Más conocida como Mar. La verdad es que no sé que contar. Tengo 37 años. Hasta hace poco mi vida era un cuento de hadas, mi cuento de hadas. Tenía todo lo que siempre había soñado. Una familia hermosa. Amigos increíbles. Una carrera musical que fue más de lo que yo pude imaginar. Siete hijos perfectos. Un marido maravilloso.
Bueno, en parte esas cosas las sigo teniendo. Mis amigos siguen siendo increíbles. Mi carrera sigue estando. Mi marido sigue al lado mío. Pero, existe la incertidumbre sobre mis hijos: Podrían pasar de ser siete, a ser seis. Pero aunque todo sigue estando, yo no soy la misma.
Hace dos meses que mi vida cambió por completo. Hace dos meses que mi alma ya no está conmigo. Dos meses desde la última vez que reí. Dos meses desde que ví su sonrisa por última vez. Dos meses desde que siento una opresión en el pecho, junto con una sensación de vacío constante. Dos meses desde que dormí en mi cama en la noche por última vez. En realidad, dos meses desde la última vez que pude dormir bien, sin esas pesadillas que me atormentan. Hace dos meses que paso cada noche en el hospital, en la misma habitación, en el mismo sillón, llorando, mirando a esa persona que tanto amé, amo y voy a seguir amando. A esa persona que no saben si va a despertar alguna vez. A esa persona que me cambió la vida, y que si pudiera, daría hasta mi propia vida por verlo abrir los ojos, esos ojos tan dulces que tiene. Pero no podía. Y eso era lo que más me dolía. No poder hacer nada. Mi chiquitito, mi mini pela, mi nene, ahora estaba en una cama de hospital, conectado a muchas máquinas que lo controlaban a cada hora. Pero no daba señales de recuperación.
Luego del terrible accidente, los doctores creyeron que era su fín. Es más, nos aseguraron que estaba muerto. En realidad su corazón sí había dejado de latir por unos momentos, pero luego, gracias a un milagro, volvió a funcionar. Pero no terminó allí. Tuvieron que someterlo a tres transfusiones sanguíneas, una cirugía, y varios yesos en las piernas y brazos. Luego de todo ésto, aún no despertaba. Los médicos temían que fuese su cerebro. Si había daño cerebral, sería irrecuperable. Entonces fue cuando entró en coma. Todavía recuerdo ese oscuro día en el que los médicos nos comunicaron la noticia. Y lloro cada vez que lo hago. Hicieron todo lo posible. Después de mucho probar, se dieron por vencidos. Dijeron que ellos ya no podían hacer nada. Mantendrían a Bruno con vida, mediante un respirador artificial, pero no había probabilidades de que despierte. La decisión era nuestra: Mantenerlo así, en estado vegetativo, o desconectarlo. Obviamente, elegimos mantenerlo así. Hace casi un mes y medio que está en éste estado.
Mi vida cambió por completo ese día en el que nos llamaron, y nos dijeron que nuestro hijo había sufrido un accidente. Después del primer día en el hospital, ninguno salió de casa por tres días. Ni Thiago, ni los chicos, ni yo.Después de tanto llorar, decidimos hacer algo. Así fue que hicimos un trato: Yo me quedaría con él de noche, Thiago en la mañana, y en la tarde iríamos cada tanto, ya que tenemos a seis hijos más que también están sufriendo. Uno de ellos, un bebé, que necesita a su mamá. Yo pensé que después de tanto llorar, ya no iba a poder hacerlo nunca. Fue un error. Todas las noches que paso acá, lloro, rogando por que Bruno vuelva, pidiéndole a él que no nos deje. Intentamos hacer lo mejor posible porque los chicos sigan con su vida normal, pero ellos también están destrozados. Ver a su hermano mayor así es mucho para ellos. Y nuestros amigos también lo están. Vienen casi todos los días a verlo. Jaz y Rama lloran cada vez que lo ven. Muchas veces se quedaron conmigo en las solitarias noches, cosa que agradecí mucho. Sus primos también venían mucho, y sus amigos. Bruno es muy querido por todos, igual que su papá.
Así que acá estoy. Casi ni me reconozco a mí misma. Me volví una persona vulnerable. Y creo que no hubiera podido seguir sin todos ellos. Pasé de ser Mar, la chica graciosa, llena de energía, a esa pobre mujer que llora todo el día, según escuché decir una vez a una enfermera.
Esto de escribir un diario me hace sentir ridícula. Escribir, yo? Pero bueno, por lo menos sirve para que deje de llorar un poco. La mayoría de las veces.
La verdad es que no sé cómo empezar ésto. Ni siquiera sé porqué lo hago. Creo que es para distraer mis pensamientos. Cielo me dijo que hacerlo me iba a ayudar a desahogarme, a relajarme y a pensar con más claridad. Thiago la apoyó. Yo creo que lo que en realidad querían que dejara de llorar un poco. Pero bueno, acá va:
Mi nombre es Marianella Tallarico Rinaldi. Más conocida como Mar. La verdad es que no sé que contar. Tengo 37 años. Hasta hace poco mi vida era un cuento de hadas, mi cuento de hadas. Tenía todo lo que siempre había soñado. Una familia hermosa. Amigos increíbles. Una carrera musical que fue más de lo que yo pude imaginar. Siete hijos perfectos. Un marido maravilloso.
Bueno, en parte esas cosas las sigo teniendo. Mis amigos siguen siendo increíbles. Mi carrera sigue estando. Mi marido sigue al lado mío. Pero, existe la incertidumbre sobre mis hijos: Podrían pasar de ser siete, a ser seis. Pero aunque todo sigue estando, yo no soy la misma.
Hace dos meses que mi vida cambió por completo. Hace dos meses que mi alma ya no está conmigo. Dos meses desde la última vez que reí. Dos meses desde que ví su sonrisa por última vez. Dos meses desde que siento una opresión en el pecho, junto con una sensación de vacío constante. Dos meses desde que dormí en mi cama en la noche por última vez. En realidad, dos meses desde la última vez que pude dormir bien, sin esas pesadillas que me atormentan. Hace dos meses que paso cada noche en el hospital, en la misma habitación, en el mismo sillón, llorando, mirando a esa persona que tanto amé, amo y voy a seguir amando. A esa persona que no saben si va a despertar alguna vez. A esa persona que me cambió la vida, y que si pudiera, daría hasta mi propia vida por verlo abrir los ojos, esos ojos tan dulces que tiene. Pero no podía. Y eso era lo que más me dolía. No poder hacer nada. Mi chiquitito, mi mini pela, mi nene, ahora estaba en una cama de hospital, conectado a muchas máquinas que lo controlaban a cada hora. Pero no daba señales de recuperación.
Luego del terrible accidente, los doctores creyeron que era su fín. Es más, nos aseguraron que estaba muerto. En realidad su corazón sí había dejado de latir por unos momentos, pero luego, gracias a un milagro, volvió a funcionar. Pero no terminó allí. Tuvieron que someterlo a tres transfusiones sanguíneas, una cirugía, y varios yesos en las piernas y brazos. Luego de todo ésto, aún no despertaba. Los médicos temían que fuese su cerebro. Si había daño cerebral, sería irrecuperable. Entonces fue cuando entró en coma. Todavía recuerdo ese oscuro día en el que los médicos nos comunicaron la noticia. Y lloro cada vez que lo hago. Hicieron todo lo posible. Después de mucho probar, se dieron por vencidos. Dijeron que ellos ya no podían hacer nada. Mantendrían a Bruno con vida, mediante un respirador artificial, pero no había probabilidades de que despierte. La decisión era nuestra: Mantenerlo así, en estado vegetativo, o desconectarlo. Obviamente, elegimos mantenerlo así. Hace casi un mes y medio que está en éste estado.
Mi vida cambió por completo ese día en el que nos llamaron, y nos dijeron que nuestro hijo había sufrido un accidente. Después del primer día en el hospital, ninguno salió de casa por tres días. Ni Thiago, ni los chicos, ni yo.Después de tanto llorar, decidimos hacer algo. Así fue que hicimos un trato: Yo me quedaría con él de noche, Thiago en la mañana, y en la tarde iríamos cada tanto, ya que tenemos a seis hijos más que también están sufriendo. Uno de ellos, un bebé, que necesita a su mamá. Yo pensé que después de tanto llorar, ya no iba a poder hacerlo nunca. Fue un error. Todas las noches que paso acá, lloro, rogando por que Bruno vuelva, pidiéndole a él que no nos deje. Intentamos hacer lo mejor posible porque los chicos sigan con su vida normal, pero ellos también están destrozados. Ver a su hermano mayor así es mucho para ellos. Y nuestros amigos también lo están. Vienen casi todos los días a verlo. Jaz y Rama lloran cada vez que lo ven. Muchas veces se quedaron conmigo en las solitarias noches, cosa que agradecí mucho. Sus primos también venían mucho, y sus amigos. Bruno es muy querido por todos, igual que su papá.
Así que acá estoy. Casi ni me reconozco a mí misma. Me volví una persona vulnerable. Y creo que no hubiera podido seguir sin todos ellos. Pasé de ser Mar, la chica graciosa, llena de energía, a esa pobre mujer que llora todo el día, según escuché decir una vez a una enfermera.
Esto de escribir un diario me hace sentir ridícula. Escribir, yo? Pero bueno, por lo menos sirve para que deje de llorar un poco. La mayoría de las veces.
lunes, 22 de junio de 2015
Prólogo: Aeternum
Luego de enfrentarse a su peor enemigo y vencer, la misión de los chicos llegó a su fin. Pero ahora deben enfrentarse a algo que lo asusta más aún: su hijos deben emprender el camino para cumplir su propio destino, y ellos deben dejarlos actuar por cuenta propia. A pesar de los peligros que ésto conlleva, los guardianes de Eudamón deben ceder su lugar. La familia enorme que lograron formar se ve desafiada por el destino, la tentación y la venganza. Un fallo que cambió todo su rumbo los dejará inestables. Un viaje que cambiará sus vidas. Una traición inesperada. Una vida que corre peligro. Tendrán que esforzarse al máximo y llegar hasta límites insospechados para poder seguir su misión. La paz y tranquilidad de no tener un enemigo cerca no será tan buena como ellos creen.
Aeternum, palabra en latín que significa “para siempre”, tomará un nuevo significado en sus vidas. Su unión y lealtad será puesta a prueba ante retos y desafíos, en ésta tercera y última parte de La historia después del fin. La oscuridad, el peligro, los misterios por fin revelados, las aventuras, risas, mucho amor y emociones coronan el esperado final de la vida de éstos personajes de Casi Ángeles. ¿Existirá realmente un “felices para siempre”? ¿Llegarán a encontrar su propia isla de la felicidad?
Aeternum, palabra en latín que significa “para siempre”, tomará un nuevo significado en sus vidas. Su unión y lealtad será puesta a prueba ante retos y desafíos, en ésta tercera y última parte de La historia después del fin. La oscuridad, el peligro, los misterios por fin revelados, las aventuras, risas, mucho amor y emociones coronan el esperado final de la vida de éstos personajes de Casi Ángeles. ¿Existirá realmente un “felices para siempre”? ¿Llegarán a encontrar su propia isla de la felicidad?
domingo, 14 de junio de 2015
Aviso
Ahora sí! Finalmente, después de tanto tiempo, terminamos con ésta segunda parte de la historia!!! Ya sé que a muchas (bueno a todas creo yo) no les gustó el final, así que paso a explciarles por qué decidí hacer ésto. Primero, porque creo que es el cierre de un ciclo, una etapa. Segundo, necesitaba un final que nadie espere, que cause emociones en todas, que sea distinto, especial y sorpresivo. Y creo que lo fue! me pareció un buen final para terminar con ésta parte llena de emociones. Sé que es algo que cuesta asimilar al principio, pero es parte de sorprender y ver la realidad! La muerte de Bruno va a ser algo muy significativo en el resto de la tercera parte de la historia, ya lo van a ver más adelante. Pero yo avisé que iba a cambiar esa parte del libro, nunca dije si era para bien o para mal! Espero que entiendan mis razones, ya que me pareció una buena idea para cerrar una etapa!
Ahora les voy a hablar con respecto a la tercera parte. Esta va a ser más corta que la anterior, ya que va a transcurrir en menos tiempo. Van a poder conocer por fin la misión de los chicos, y creo que va a ser más oscura que las anteriores! Espero que les guste tanto como ésta!!
Lo que les voy a contar es que no voy a empezar a subir enseguida voy a dejar transcurrir un tiempo en el medio! Así que voy a contarles las fechas de todo: El lunes 22 de Junio voy a volver para dejarles un adelanto de lo que va a ser ésta historia, como un prólogo! Y el viernes 26 de junio, vamos a empezar con esta tercera y última parte! Así que tengan paciencia, que todo lo bueno tarda en llegar!!
Ahora, sin más nada que decir, salvo GRACIAS una y mil veces por tanto, por acompañarme, apoyarme y estar siempre, me despido hasta el 22!!!!
Las quiero mucho, mil veces! Nos veremos otra vez el 22! Recuerden comentar mucho, y darme sus opiniones!!!
Gracias de nuevo, Clari
Ahora les voy a hablar con respecto a la tercera parte. Esta va a ser más corta que la anterior, ya que va a transcurrir en menos tiempo. Van a poder conocer por fin la misión de los chicos, y creo que va a ser más oscura que las anteriores! Espero que les guste tanto como ésta!!
Lo que les voy a contar es que no voy a empezar a subir enseguida voy a dejar transcurrir un tiempo en el medio! Así que voy a contarles las fechas de todo: El lunes 22 de Junio voy a volver para dejarles un adelanto de lo que va a ser ésta historia, como un prólogo! Y el viernes 26 de junio, vamos a empezar con esta tercera y última parte! Así que tengan paciencia, que todo lo bueno tarda en llegar!!
Ahora, sin más nada que decir, salvo GRACIAS una y mil veces por tanto, por acompañarme, apoyarme y estar siempre, me despido hasta el 22!!!!
Las quiero mucho, mil veces! Nos veremos otra vez el 22! Recuerden comentar mucho, y darme sus opiniones!!!
Gracias de nuevo, Clari
Capítulo 210
Capítulo 210:
Una voz desconocida se escuchó del otro lado del teléfono
-Quién habla?
Mar: Marianella… quién es?
-Usted es la señora Bedoya Agüero?
Mar: Sí. Me puede decir quién es? Y por qué tiene el teléfono de mi hijo?
-Mi nombre es Jorge Echeverría, soy el oficial en jefe de la comisaría número 59
Mar: Me está asustando… pasó algo?
Mariana, que estaba sentada frente a Mar esperando a que corte para seguir con su charla, se sorprendió cuando vió a su mamá quedar pálida de repente
Mariana: ma? Te pasa algo?
Mar soltó el teléfono que sostenía junto a su oreja, dejándolo caer en el piso. Temblaba muchísimo, estaba pálida y sus ojos cristalinos
Mariana: Mamá!! Qué te pasa? Papá!!!!!
Thiago fue hacia donde estaban, y se asustó al ver a Mar así. Mariana le tendió el teléfono que había levantado del piso, del cual todavía se oía una voz. Thiago respondió, y reaccionó de una manera parecida a Mar. Su piel se volvió pálida, pero tuvo las fuerzas para decirle al oficial que irían en camino
Mariana: Vos también estás pálido! Qué pasó?
Thiago: Mar, vamos urgente
Mar asintió, sin responder. Las palabras no podían salir de su boca. Thiago le dijo rápidamente a Mora que debían salir, sin dar más explicaciones. Los chicos se quedaron sin entender nada, preocupados.
No recordaban nada del viaje de ida. Solo los apresurados latidos de sus corazones, que juntos parecían escucharse a gran distancia. Llegaron rápidamente a la calle señalada por el policía. La esquina estaba llena de gente y autos parados, por lo que dejaron el auto en cualquier lugar. Pudieron ver algunas cosas. Las caras de la gente a su alrededor, que los miraba como si fueran locos. El sonido de las sirenas, y los comentarios de las personas, diciendo palabras como “Choque”, “fuerte”, “locos”, “riesgo”.
Una cinta les impedía el paso. Se abrieron camino entre la gente, y un policía los frenó antes de poder pasar
Thiago: Soy Thiago Bedoya Agüero
El policía no dijo más nada, y los dejó pasar
-Señor Bedoya? Soy el oficial Echeverría. Mire, ésto no es fácil de decir
Thiago: Qué pasó?
-Bruno sufrió un accidente con el auto. Iba manejando, y de repente un auto…
Mar: Dónde está Bruno?
-Mire señora, primero tengo que…
Mar: Dónde está??? Quiero ver a mi hijo
-Es muy difícil decirles ésto, pero su hijo está grave. El accidente que sufrió fue muy fuerte
Thiago: Dónde está?
-Lo están revisando en la ambulancia
Mar se estaba dirigiendo allí antes que cualquiera pueda frenarla. Escuchaba a Thiago gritarle algo, pero no le entendía.
La ambulancia estaba llena de médicos corriendo de un lado hacia el otro, bajando y subiendo cosas. Ella trató de subir, hacer algo, pero una enfermera le impidió el paso
-Señora, no puede…
Mar se corrió apenas unos centímetros hacia su derecha, pero eso bastó para que pudiera ver algo. Y deseó no haberlo hecho.
Pudo ver un cuerpo tendido en la camilla, las sábanas blancas cubiertas de sangre. No pudo reconocer a su hijo ahí. Es más, hubiera asegurado que ese no era Bruno. Hasta que vió un destello asomando de su bolsillo. El reloj que le había regalado Thiago para su cumpleaños. Tenía todo el cuerpo cubierto de sangre, así que no pudo ver mucho.
Se alejó unos pasos, antes de caer de rodillas al piso. No se dió cuenta que estaba llorando hasta que sintió que se quedaba sin aire
-Está muy grave, hay que llevarlo al hospital ahora
Y así sin más, cerraron las puertas de la ambulancia, que salió a toda velocidad. Sintió unos brazos que la levantaban, pero era como si cuerpo no respondiera. Thiago la abrazó, con los ojos llenos de lágrimas. Detrás de él pudo ver algo que terminó por destruirla. El auto en el que iba Bruno, su auto. El frente estaba completamente destruido, los vidrios estallados.
Thiago: vamos al hospital, sí?
Mar asintió. Parecía que se iba a caer en cualquier momento. Solo el hecho de querer llegar al hospital rápido la mantenía en pie.
Ni siquiera se dió cuenta de nada. Cuando miró, ya estaban en la sala de esperas de urgencias, con el corazón literalmente en la boca. Mar no dejaba de llorar. Ni siquiera habían llamado a sus amigos, no se sentían con fuerzas para nada.
Un rato más tarde, Cielo y Nico llegaron. Les contaron que Mora había llamado preocupada. Justina había ido a quedarse con los chicos un rato. No sabían cómo se habían enterado, y tampoco les importó mucho.
Fueron casi tres horas de larga espera, pero parecieron días. El tiempo no pasaba más, parecía ir más lento, en realidad. Cada minuto que estaban sin una noticia, era un minuto más de desesperación.
Finalmente, el médico salió de la sala de operaciones. Cuando vió a Mar, Thiago, Cielo y Nico acercarse a él, se puso rígido
Nico: Y doctor?
Cielo: Cómo está Bruno?
-Necesito que sean fuertes, por favor
Nico: Hable
-El accidente fue muy grave. Bruno estuvo consciente hasta que llegaron los médicos, casi de casualidad.
Cielo: Y?
-Lamento informarles que no pudimos hacer nada. Su corazón se detuvo unos momentos antes de llegar al hospital. Intentamos reanimarlo por dos horas, pero no tuvo efecto. Lo lamente mucho
Mar: Qué quiere decir?
-Bruno… Bruno está muerto.
Fin…?
Una voz desconocida se escuchó del otro lado del teléfono
-Quién habla?
Mar: Marianella… quién es?
-Usted es la señora Bedoya Agüero?
Mar: Sí. Me puede decir quién es? Y por qué tiene el teléfono de mi hijo?
-Mi nombre es Jorge Echeverría, soy el oficial en jefe de la comisaría número 59
Mar: Me está asustando… pasó algo?
Mariana, que estaba sentada frente a Mar esperando a que corte para seguir con su charla, se sorprendió cuando vió a su mamá quedar pálida de repente
Mariana: ma? Te pasa algo?
Mar soltó el teléfono que sostenía junto a su oreja, dejándolo caer en el piso. Temblaba muchísimo, estaba pálida y sus ojos cristalinos
Mariana: Mamá!! Qué te pasa? Papá!!!!!
Thiago fue hacia donde estaban, y se asustó al ver a Mar así. Mariana le tendió el teléfono que había levantado del piso, del cual todavía se oía una voz. Thiago respondió, y reaccionó de una manera parecida a Mar. Su piel se volvió pálida, pero tuvo las fuerzas para decirle al oficial que irían en camino
Mariana: Vos también estás pálido! Qué pasó?
Thiago: Mar, vamos urgente
Mar asintió, sin responder. Las palabras no podían salir de su boca. Thiago le dijo rápidamente a Mora que debían salir, sin dar más explicaciones. Los chicos se quedaron sin entender nada, preocupados.
No recordaban nada del viaje de ida. Solo los apresurados latidos de sus corazones, que juntos parecían escucharse a gran distancia. Llegaron rápidamente a la calle señalada por el policía. La esquina estaba llena de gente y autos parados, por lo que dejaron el auto en cualquier lugar. Pudieron ver algunas cosas. Las caras de la gente a su alrededor, que los miraba como si fueran locos. El sonido de las sirenas, y los comentarios de las personas, diciendo palabras como “Choque”, “fuerte”, “locos”, “riesgo”.
Una cinta les impedía el paso. Se abrieron camino entre la gente, y un policía los frenó antes de poder pasar
Thiago: Soy Thiago Bedoya Agüero
El policía no dijo más nada, y los dejó pasar
-Señor Bedoya? Soy el oficial Echeverría. Mire, ésto no es fácil de decir
Thiago: Qué pasó?
-Bruno sufrió un accidente con el auto. Iba manejando, y de repente un auto…
Mar: Dónde está Bruno?
-Mire señora, primero tengo que…
Mar: Dónde está??? Quiero ver a mi hijo
-Es muy difícil decirles ésto, pero su hijo está grave. El accidente que sufrió fue muy fuerte
Thiago: Dónde está?
-Lo están revisando en la ambulancia
Mar se estaba dirigiendo allí antes que cualquiera pueda frenarla. Escuchaba a Thiago gritarle algo, pero no le entendía.
La ambulancia estaba llena de médicos corriendo de un lado hacia el otro, bajando y subiendo cosas. Ella trató de subir, hacer algo, pero una enfermera le impidió el paso
-Señora, no puede…
Mar se corrió apenas unos centímetros hacia su derecha, pero eso bastó para que pudiera ver algo. Y deseó no haberlo hecho.
Pudo ver un cuerpo tendido en la camilla, las sábanas blancas cubiertas de sangre. No pudo reconocer a su hijo ahí. Es más, hubiera asegurado que ese no era Bruno. Hasta que vió un destello asomando de su bolsillo. El reloj que le había regalado Thiago para su cumpleaños. Tenía todo el cuerpo cubierto de sangre, así que no pudo ver mucho.
Se alejó unos pasos, antes de caer de rodillas al piso. No se dió cuenta que estaba llorando hasta que sintió que se quedaba sin aire
-Está muy grave, hay que llevarlo al hospital ahora
Y así sin más, cerraron las puertas de la ambulancia, que salió a toda velocidad. Sintió unos brazos que la levantaban, pero era como si cuerpo no respondiera. Thiago la abrazó, con los ojos llenos de lágrimas. Detrás de él pudo ver algo que terminó por destruirla. El auto en el que iba Bruno, su auto. El frente estaba completamente destruido, los vidrios estallados.
Thiago: vamos al hospital, sí?
Mar asintió. Parecía que se iba a caer en cualquier momento. Solo el hecho de querer llegar al hospital rápido la mantenía en pie.
Ni siquiera se dió cuenta de nada. Cuando miró, ya estaban en la sala de esperas de urgencias, con el corazón literalmente en la boca. Mar no dejaba de llorar. Ni siquiera habían llamado a sus amigos, no se sentían con fuerzas para nada.
Un rato más tarde, Cielo y Nico llegaron. Les contaron que Mora había llamado preocupada. Justina había ido a quedarse con los chicos un rato. No sabían cómo se habían enterado, y tampoco les importó mucho.
Fueron casi tres horas de larga espera, pero parecieron días. El tiempo no pasaba más, parecía ir más lento, en realidad. Cada minuto que estaban sin una noticia, era un minuto más de desesperación.
Finalmente, el médico salió de la sala de operaciones. Cuando vió a Mar, Thiago, Cielo y Nico acercarse a él, se puso rígido
Nico: Y doctor?
Cielo: Cómo está Bruno?
-Necesito que sean fuertes, por favor
Nico: Hable
-El accidente fue muy grave. Bruno estuvo consciente hasta que llegaron los médicos, casi de casualidad.
Cielo: Y?
-Lamento informarles que no pudimos hacer nada. Su corazón se detuvo unos momentos antes de llegar al hospital. Intentamos reanimarlo por dos horas, pero no tuvo efecto. Lo lamente mucho
Mar: Qué quiere decir?
-Bruno… Bruno está muerto.
Fin…?
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